Ernest H. Wright inventó y comercializó el humo líquido en el siglo XIX, y su marca sigue disponible hoy en día. Seguro que has probado este líquido de color marrón amarillento con aroma irresistible en salsas de barbacoa, kétchup, adobos, costillas, alas de pollo, pechuga o incluso queso. Si eres fan del icónico sándwich McRib de McDonald's, este ingrediente es clave en su sabor único y adictivo.
Hablamos del humo líquido, un sustituto de sabor ahumado que permite a los cocineros lograr resultados profesionales de forma rápida y sencilla, sin necesidad de un ahumador tradicional.
¿Qué es el humo líquido?
Para algunos, un ingrediente secreto imprescindible; para los puristas de la barbacoa, un sacrilegio. El humo líquido es exactamente lo que su nombre indica: sabor a humo condensado en forma líquida, casi indistinguible del auténtico humo de leña.
Aunque la versión moderna fue patentada por Ernest H. Wright en 1895, sus orígenes se remontan al siglo XVII con el "vinagre de madera", usado como saborizante y conservante. Wright perfeccionó el proceso de condensados de humo de leña (ácido piroleñoso) y lo comercializó a inicios del siglo XX.
En la década de 1960, la FDA de EE.UU. lo aprobó para uso alimentario. Hoy, se encuentra en supermercados, kétchup, salsas barbacoa y quesos. Es estable hasta dos años y versátil para innumerables recetas.
¿Cómo se fabrica?
Se produce a partir de humo real: astillas o aserrín de madera se queman a altas temperaturas, el humo se condensa en líquido, se filtra de impurezas como alquitrán y cenizas, y se concentra. Algunas marcas añaden melaza, vinagre, sabor a nogal o colorante de caramelo.
Sin embargo, requiere precisión: una cucharadita de más puede arruinar un plato. Sigue recetas al pie de la letra para evitar desperdicios, como tirar una falda de res.
No solo para carnes: es ideal en cocina vegana y vegetariana. La receta viral de 'tocino de zanahoria' de la chef Tabitha Brown usa humo líquido, jarabe de arce, ajo en polvo, pimentón ahumado y cebolla en polvo. Se hornea o fríe a 193°C para un 'bacon' vegano crujiente y ahumado.