“Cuando su esposo se trasladó a su nuevo trabajo, el plan cambió”, le informó el agente de seguros a Tina Cole Campbell, de 46 años. “Lo siento, pero el bypass gástrico ya no está cubierto”. En ese instante, la madre de Alabama sintió que le faltaba el aire y no podía hablar.
Tras luchar toda la vida con un peso de hasta 500 libras (227 kg), finalmente había sido aprobada para una cirugía salvavidas. Había cumplido siete meses de citas obligatorias, asesoramiento y dietas prequirúrgicas. Se repetía que todo valdría la pena. “Era mi última esperanza”, pensó. Ahora, esa esperanza se desvanecía. Tina colgó el teléfono, abrumada por el miedo y la frustración. Se sentó en su auto, sollozando hasta que se calmó, secó sus lágrimas, condujo a casa y volvió a llorar.
Tina se metió en la cama, envuelta en desesperación. Reflexionó sobre su vida: criada con frituras y porciones abundantes, pesaba casi 300 libras cuando sus hijos eran pequeños. Una dieta cetogénica la llevó brevemente a 180 libras, pero no la sostuvo y recuperó todo el peso.
Luego llegó la pesadilla: una reacción a medicamentos para la presión arterial causó insuficiencia respiratoria. Durante tres años, estuvo conectada a un ventilador, ingresando y saliendo de hospitales. La recuperación fue lenta, con respiraciones dolorosas; la comida era su única distracción. “El aumento de peso la enfermará más”, advirtieron los médicos. Ella los ignoró y ganó 50, 100, 150, 200 libras. Aun así, su cuerpo se recuperó milagrosamente.
Al dejar docenas de medicamentos, perdió mucho peso de agua y todo se sintió más fácil: podía caminar, hablar y respirar mejor. Motivada, hizo dietas intensas y bajó a 265 libras.
Pero resbalaba de nuevo cuando surgió la opción del bypass gástrico, su salvavidas. A pesar de desafíos como nido vacío, separación, histerectomía de emergencia y menopausia precoz, confiaba en la cirugía para un peso saludable sin tanta lucha. Ahora, sin ella. “No me queda fuerza para pelear”, pensó Tina, mientras caían más lágrimas.
Esperanza reavivada
Pasaron días de comer, llorar y dormir. Amigos y familia la animaron: “Has superado valles más profundos”, dijo su madre. Tina reflexionó: ¿había llegado tan lejos para rendirse? Sus hijos la necesitaban. Oró: “Dios, sáqueme de esta oscuridad y muéstreme un camino mejor”. Al tercer día, decidió: “Lo haré por mi cuenta”.
Sabía que las dietas bajas en carbohidratos funcionaban, pero no duraban. Creó una versión personalizada: recopiló consejos de médicos, internet y su grupo TOPS. Todos recomendaron más fibra para su problema estomacal crónico, así que incluyó frutas, verduras, nueces y semillas ricas en fibra.
Usando MyFitnessPal para rastrear ingesta y peso, ajustó proteínas, grasas y carbohidratos saludables. Descubrió que batidos fibrosos y bajos en carbs eran saciantes. Un galón de agua al día impulsó su energía y metabolismo. Podía disfrutar frutas/verduras sin límites estrictos, tacos con amigos e incluso helado Halo Top bajo en carbs los miércoles en la iglesia, ¡y seguir bajando!
En dos meses, refinó menús keto adaptados (porciones moderadas, menos grasa, más fibra). Perdió hasta 4 libras semanales; su salud mejoró: menos dolor, mejor digestión y ánimo. “Esto se siente bien. Puedo hacerlo”, pensó.
El éxito de Tina
En años siguientes, perdió 102 libras más. El Día de San Valentín final, se operó exceso de piel (10 libras). Ahora pesa 160 libras, de talla 32 a 8. Azúcar en sangre de A1c 15 a 4.6 (adiós diabetes), presión arterial y colesterol normales.
“Hace poco pesaba +500 libras, usaba oxígeno y me agotaba en 50 pies. Hoy caminé 7 millas, agradeciéndole a Dios en cada paso”, dice Tina. “Mi secreto: nunca rendirse. Levántate y avanza. ¡Te sorprenderá lo lejos que llegas!”
El secreto de keto + fibra
La dieta cetogénica sustituye carbohidratos por grasas, reduciendo azúcar en sangre y usando cetonas de grasa almacenada como combustible. Estudios muestran hasta 900% más quema de grasa. Pero mujeres bajan más lento por estrógeno, que retiene grasa incluso postmenopausia (estudio de E. Dale Abel, MD, PhD, Univ. de Iowa).
Solución: ¡más fibra como Tina! “La fibra elimina exceso de estrógeno y alimenta bacterias intestinales que aceleran pérdida de peso”, explica Ann Louise Gittleman, PhD, autora de Radical Metabolism.
Menú de muestra: Keto + fibra
Comidas bajas en carbs con alto fibra. Distribución keto: 70% grasas, 25% proteínas, 5% carbs. Apunta a 25g fibra/día. Consulta a tu médico antes.
Desayuno: Batido: 1 taza espinacas, ½ aguacate, 1 cdta. chía, hielo, agua, menta y stevia al gusto.
Almuerzo: Pollo en rodajas y verduras bajas en carbs en caldo; +6 galletas de linaza bajas en carbs.
Cena: Tacos bajos en carbs con ingredientes keto; +½ taza helado Halo Top.
Artículo original en la revista impresa de MundoMujeres.com.