El ayuno se ha popularizado como método para perder peso y obtener beneficios como reducción de azúcar en sangre, colesterol más bajo y mejor función cognitiva, siempre que se practique correctamente. Sin embargo, la reciente tendencia del "ayuno seco" genera preocupación entre expertos en salud.
Tradicionalmente, el ayuno implica abstenerse de alimentos durante un período, pero permite consumir agua para apoyar la digestión y eliminar toxinas. El ayuno intermitente alterna periodos de ingesta (por ejemplo, 8 horas) con ayuno (16 horas), mientras que el ayuno en días alternos implica comer un día y ayunar al siguiente.
El ayuno seco va más allá: prohíbe tanto alimentos como cualquier líquido. Influencers afirman beneficios como piel más sana, inmunidad fortalecida y mayor pérdida de peso, pero no existen estudios científicos que lo respalden.
La Dra. Pauline Yi, médica de UCLA, advierte en LA Times que es peligroso. Sin calorías, el cuerpo descompone músculos y grasas, liberando toxinas que requieren agua para eliminarse. Paradójicamente, sin agua, el cuerpo retiene más líquido para mantener la homeostasis, produciendo hormonas que agravan el problema.
Entre los efectos secundarios leves se incluyen fatiga, hambre, irritabilidad, falta de concentración y menor micción. Los graves, como deshidratación, deficiencias nutricionales, problemas urinarios y renales, pueden tener consecuencias a largo plazo.
Valter Longo, experto en ayuno con 30 años de investigación y creador de la dieta que imita el ayuno, declara a LA Times: "El cuerpo necesita reiniciarse, pero hay formas seguras. El ayuno seco no lo es. Necesitamos agua."