Después de cierta edad, el cuerpo requiere nutrientes esenciales para mantener un óptimo funcionamiento. Existen numerosas dietas, pero para adultos mayores que buscan longevidad, los expertos recomiendan la dieta mediterránea como la más efectiva.
Esta dieta emula los hábitos alimenticios de los países mediterráneos, priorizando productos frescos, pescados, mariscos y cereales integrales.
Según un estudio publicado en el British Journal of Nutrition, adherirse a la dieta mediterránea puede prolongar la vida significativamente. Los investigadores analizaron a más de 5.000 personas mayores de 65 años y realizaron una metaanálisis de siete estudios similares, concluyendo que reduce el riesgo de mortalidad por cualquier causa en un 25%.
Los beneficios aumentan con mayor adherencia: en su escala de 1 a 9 (1=menor adherencia, 9=máxima), los participantes con puntuaciones altas mostraron mejor salud cardiovascular y menor riesgo de muerte por enfermedades cardíacas. Incluso con adherencia mínima (puntuación 1), se observó una reducción del 5% en el riesgo de mortalidad.
El metaanálisis confirmó estos hallazgos, destacando un efecto dosis-respuesta. "La dieta mediterránea reduce el riesgo de mortalidad general de forma progresiva: cuanto mayor la adherencia, mayor la protección", afirmó la autora principal, Marialaura Bonaccio, PhD, en un comunicado.
Para seguirla, priorice grasas saludables como omega-3 de pescados grasos (salmón), aguacates, nueces y semillas de lino. Enfoque en frutas, verduras, granos integrales y legumbres. Incluya moderadamente pescados, aves, lácteos y evite carnes rojas.
Otros beneficios incluyen mejora de la salud intestinal, digestión, inmunidad y control glucémico. Consulte siempre a un médico antes de iniciar cualquier dieta nueva.