La leche agria suele acabar en la basura por su olor y sabor desagradables. Sin embargo, chefs expertos revelan que es ideal para cocinar y hornear, evitando el desperdicio alimentario.
En una entrevista con NPR, Dana Gunders, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales y autora de Waste-Free Kitchen Handbook: A Guide to Eating Well and Saving Money by Wasting Less Food (disponible en Amazon por $12,88), destaca sus usos. Gunders promueve el aprovechamiento de ingredientes para reducir residuos.
"Cocinar con leche agria es delicioso", afirma. "Actúa como suero de leche en masas para panqueques o galletas. ¡No se nota el sabor agrio! Probé con leche muy vieja y los panqueques quedaron esponjosos y exquisitos". Encuentra su receta de panqueques con leche agria aquí.
Precauciones importantes: usa solo leche pasteurizada, que inhibe bacterias patógenas, según Gunders. Evita la leche cruda agria o con moho, ya que puede ser riesgosa.
Si está pasteurizada y sin moho, incorpórala a recetas de panqueques u otros horneados. El chef Tom Hunt, en The Guardian, la recomienda para pasteles, bollos y pan de soda irlandés.
Hunt explica: "La leche agria es perfecta para el pan de soda o farl, ya que su acidez natural reacciona con el bicarbonato para que leve".
Si prefieres evitarla, simula leche agria fresca: añade 1 cucharada de vinagre por taza de leche, como sugiere ATCO Blue Flame Kitchen.