Tener la salsa de pavo lista con antelación es esencial para un Día de Acción de Gracias sin estrés, especialmente si es tu primera vez organizando la cena. La clave está en la preparación previa, y esta receta es el punto de partida ideal.
Contrario a lo que dicta el sentido común, no necesitas esperar a que el pavo esté cocido para usar sus jugos. Josh Cohen, director de cocina de prueba en Food52, revela que puedes lograr una salsa auténtica solo con caldo de pollo, y tus invitados no notarán la diferencia.
El método 1-2-3 de Cohen inicia asando verduras como cebollas, zanahorias, apio y opcionalmente champiñones. Luego, hiérvelas a fuego lento con caldo de pollo durante 4-6 horas. Cuela, refrigera (dura unos días) o congela para mayor tiempo. Para espesar, usa 2 cucharadas de grasa (como mantequilla), 2 de harina y 1 taza de caldo. Puedes refrigerar el resultado final y recalentarlo el día clave.
Para un sabor más auténtico, añade cuellos de pavo durante la cocción; pídelos a tu carnicero.
Preparar la salsa con antelación acelera todo el Día del Pavo, dejando tiempo para lo esencial: postres, vino y fútbol.