Nada evoca el verano como los melocotones jugosos y aromáticos. Si has comprado en exceso o quieres disfrutar de esta fruta todo el año, aprende a congelarlos correctamente según expertos como el Consejo de Melocotones de Carolina del Sur. Este método también sirve para nectarinas.
Pela y corta en rodajas melocotones maduros. Colócalos en una bolsa con cierre hermético para congelar. Por cada taza de melocotones, añade 2 cucharadas de azúcar. Sella la bolsa y déjala reposar a temperatura ambiente 20 minutos: el azúcar extraerá los jugos naturales, preservando el dulzor. Luego, congela. Marca la fecha en la bolsa; mantienen óptima calidad hasta 2 meses, según los expertos.
¿Prefieres sin azúcar? El Centro Nacional para la Conservación de Alimentos en el Hogar recomienda triturar o hacer puré. Pela y deshuesa los melocotones. Para triturarlos, añade 1/8 cucharadita de ácido ascórbico (vitamina C) por litro de fruta. Sella en recipientes aptos para congelador (deja espacio libre) y congela. Ideales para postres como crumble o streusel de melocotón.
Para puré, tritura o pasa por tamiz/procesador hasta obtener textura sedosa, perfecta para batidos o cócteles. Si es difícil licuar, caliéntalos brevemente en agua tibia (sin hervir). Añade 1/8 cucharadita de ácido ascórbico por litro, sella y congela. Disfruta en 2 meses para mejor calidad.
¡Extiende el verano con melocotones congelados perfectos!