El salmón es uno de los pescados más saludables y populares, apreciado tanto por su sabor como por su valor nutricional y su atractivo para la pesca deportiva. Rico en proteínas y ácidos grasos omega-3, se adapta a casi cualquier método de cocción e incluso se puede disfrutar crudo.
Preparar salmón: cocinado o crudo
Una forma exquisita de saborearlo es cortar filetes en tiras finas de unos 2-3 cm y servirlos crudos con salsa de soja y wasabi, como en el sashimi japonés (similar al sushi, pero sin arroz). Sin embargo, los expertos en salud recomiendan congelar comercialmente el salmón destinado a consumo crudo, ya que los congeladores domésticos no eliminan eficazmente parásitos potenciales presentes en peces de agua dulce.
El salmón ahumado, conocido como lox en la tradición kosher, es ideal sobre un bagel tostado con queso crema.
Cocinar salmón sobre una tabla de cedro —técnica del noroeste del Pacífico llamada "salmón en tabla"— infunde un sutil aroma ahumado y resinoso, perfecto en horno o parrilla.
Incluso en lata, el salmón conserva su valor nutricional para preparaciones rápidas como panes, ensaladas de pasta o platos para brunch y almuerzos exprés.