Los niños no nacen siendo comedores quisquillosos de por vida. Observa estas recetas atractivas para niños. Los comedores selectivos son una etapa común en la infancia. Algunos niños nunca son muy aventureros con la comida, mientras que otros, que devoraban todo a los 18 meses, de repente se limitan a dos o tres alimentos a los dos años.
Por lo general, los niños superan estos hábitos alimenticios restrictivos, que forman parte natural del desarrollo. La neofobia alimentaria, o rechazo a los nuevos alimentos, es una adaptación evolutiva que protegía a nuestros ancestros de sustancias tóxicas. Sin embargo, combinada con dietas monótonas como solo mantequilla de maní o rechazos caprichosos, también responde a factores del desarrollo.
Las papilas gustativas de los niños no están completamente maduras, por lo que no perciben todos los sabores como los adultos. Psicológicamente, prefieren la rutina (como insistir en la misma camiseta) y buscan afirmar su independencia: rechazar la comida es una forma de decir "no mandas tú".
El problema es que una dieta limitada no cubre todas las necesidades nutricionales. Además, fomentar la curiosidad por nuevos alimentos desde temprana edad promueve una mentalidad abierta de por vida. Por eso, los padres insisten en ampliar el paladar de sus hijos, con resultados variables.
No hay un método infalible, pero estas estrategias probadas aumentan las probabilidades de éxito:
Deja que participen
Involucrar a los niños en elegir y preparar alimentos nuevos los motiva a probarlos. Llévalos al supermercado para seleccionar verduras, o dales tareas simples como añadir sal medida o verter salsa.
Haz la comida divertida
Transforma comer en un juego: una niña de 18 meses que adora mojar cosas probará un nuevo alimento con su salsa favorita. Prepara bocadillos coloridos para una "fiesta de té" íntima.
Limita dulces y snacks
Si están llenos de jugos y pretzels, ignorarán las zanahorias o el pollo en la cena. Reduce opciones dulces o saladas antes de las comidas.
Evita la "comida beige" exclusiva
Pasta, nuggets y papas fritas están bien ocasionalmente, pero no siempre. En restaurantes, pide media porción de platos coloridos para adultos o comparte el tuyo.
Persiste con paciencia
Puede requerir hasta docenas de exposiciones antes de que lo acepten. Sigue ofreciéndolo sin presiones: la repetición es clave.
Recuerda que "persistir" no es "obligar". Forzar genera aversiones futuras y no beneficia a largo plazo. Si hay riesgo nutricional, consulta al pediatra. La paciencia, flexibilidad y perspectiva son esenciales: la mayoría supera estas fases como dejaron de chuparse los pies [fuente: BWH].
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