Con las pautas dietéticas recomendando un mayor consumo de vegetales, esta galería de fotos ofrece inspiración con productos frescos y consejos expertos para prepararlos. ¡Descubre opciones deliciosas y nutritivas!
Las remolachas son ricas en nutrientes, dulces y bajas en calorías. Aprovecha tanto las hojas como la raíz: saltea las hojas como espinacas y asa la raíz con aceite de oliva y pimienta para un plato saludable.
A pesar de su fama por su aroma fuerte, las coles de Bruselas se convierten en un manjar gourmet al cocinarlas a fuego lento con aceite de oliva y tocino. Ricas en ácido fólico, fibra y calcio.
Las zanahorias destacan por su textura crujiente y su alto contenido en vitamina A. Realza su dulzor glaseándolas con jarabe de arce o cocínalas al vapor con limón y pimienta para sabores versátiles.
El repollo, una planta anual resistente al frío, es ideal para ensaladas, coles con toque asiático o como base para tacos. Cultívalo en casa o cómpralo fresco en mercados locales.
La escarola, con hojas rizadas o planas, es una excelente alternativa a la lechuga en ensaladas. Prueba esta variedad con salsas o aderezos salados como aperitivo perfecto para fiestas.
El hinojo, usado tradicionalmente en medicina, se consume como verdura. Tuesta su bulbo con aceites aromáticos y usa sus semillas como especia en recetas mediterráneas.
Miembro de la familia de las cebollas, el ajo es una especia potente rica en selenio y manganeso. Úsalo generosamente para maximizar sus beneficios nutricionales en tus platos.
La col rizada, emparentada con el repollo, es rica en fibra, antioxidantes y carotenoides. Ayuda a combatir la osteoporosis; sáltala con pollo a la parrilla o estofada con vinagre rojo.
Los puerros, con sabor a cebolla suave, se consumen por sus tallos. Añádelos al relleno de Acción de Gracias o a sopas de pollo para un toque sabroso.
Las chirivías, más dulces que las zanahorias, eran consideradas afrodisíacas en la Edad Media. Ideales para guisos de carne, no las confundas con zanahorias pálidas.
Las calabazas, bajas en grasas y ricas en antioxidantes, son versátiles todo el año. Tuesta sus semillas con sal y canela para un snack saludable.
Evita la cabeza venenosa del ruibarbo y usa sus tallos para tartas o mermeladas con fresas. Cocínalos al vapor con canela o nuez moscada.
La espinaca, cargada de betacaroteno y ácido lipoico, es ideal para Popeye. Wilted como base para carnes o cruda en ensaladas con vinagreta y queso fuerte.
La calabaza, en su mejor momento en verano, rebosa vitamina C. Disfrútala cruda con dips picantes o asada con aceite de oliva hasta que esté tierna.
No confundas el ñame con la batata: esta raíz naranja es rica en potasio y vitamina C. Hornéala o fríela para disfrutarla en cualquier momento.
El taro, común en islas tropicales, se come tanto en hojas como bulbo. Aunque inusual en supermercados de EE.UU., su historia culinaria es rica.
El nabo morado es una fuente de vitamina C en su raíz y luteína, folato y calcio en sus hojas. Una verdura nutritiva y versátil.
La punta tierna del espárrago es la mejor parte: crujiente, rica en ácido fólico y antioxidantes. Al vapor con mantequilla, aceite de oliva o limón.
La alcachofa, un cardo espinoso, se cocina al vapor o hervida; su corazón en conserva es delicioso. Para más sobre verduras, visita el Canal de Frutas y Verduras.