Los tomates congelados son ideales para preparar guisos y salsas exquisitas durante el invierno, cuando los frescos escasean. Descubre más fotos de tomates heirloom. Congelar tomates (o cualquier vegetal fresco) requiere más que meterlos directamente al congelador. Deben limpiarse y prepararse con cuidado, siguiendo pasos específicos para que queden apetecibles tras descongelarlos.
Independientemente del método —enteros, blanqueados o en trozos—, los tomates descongelados quedarán algo blandos. Este daño celular es inevitable durante la congelación. Por eso, son perfectos para salsas, sopas y guisos, pero no tanto para ensaladas o hamburguesas.
Los tomates Roma son populares para congelar, especialmente para salsas futuras, pero no hay una variedad "ideal". Depende de tus preferencias: algunos evitan los cherry, otros los adoran.
Todos coinciden en que el tomate debe estar en su punto óptimo: firme, sin manchas ni defectos. Cuanto más fresco, mejor. Desecha los agrietados, blandos o descoloridos, ya que la congelación empeorará sus problemas.
Consulta la siguiente página para aprender a congelar tomates enteros.