La langosta es un crustáceo marino comestible de la familia de los decápodos, con ojos pedunculados, dos pinzas y un abdomen alargado (Merriam-Webster). Cocinar una langosta entera requiere hervirla viva, lo que resulta incómodo para muchos (Maine Lobster Research). Opta por colas de langosta congeladas para una preparación sencilla. A continuación, dos métodos probados para disfrutarlas.
Receta 1: Colas de langosta al horno clásicas
Ingredientes (para 4 porciones):
- 4 colas de langosta congeladas
- 5 cucharaditas de mantequilla derretida
- 1 cucharadita de ajo picado
- 4 cucharaditas de perejil fresco picado
- 1 limón (jugo y rodajas)
Instrucciones:
- Descongela las colas en el refrigerador durante 8-10 horas.
- Corta la parte superior del caparazón con tijeras, preservando el abanico de la cola.
- Levanta la carne para que repose sobre el caparazón.
- Precalienta el horno a 176°C (350°F).
- Coloca las colas en una bandeja para hornear.
- Mezcla mantequilla derretida, jugo de limón y ajo. Unta sobre la carne y espolvorea perejil.
- Hornea 15 minutos o hasta que la carne esté blanca y opaca.
- Sirve caliente con rodajas de limón (adaptado de Kansas City Steaks).
Receta 2: Colas de langosta al vapor rápido (estufa)
Ingredientes:
- 567 g (20 oz) de colas de langosta
- ½ taza de agua
- 85 g (3 oz) de mantequilla derretida
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida
Instrucciones:
- Calienta una sartén a fuego medio.
- Añade ½ taza de agua.
- Enjuaga y abre las colas en forma de mariposa.
- Sazona con sal y pimienta.
- Coloca las colas en la sartén, tapa y cocina 8 minutos.
- Sirve sumergidas en mantequilla derretida (inspirado en Food Network).