La congelación es el método ideal para prolongar la vida útil de las galletas u otros alimentos, siempre que se almacenen correctamente. Uno de los principales problemas es la quemadura por congelación, causada por la deshidratación y oxidación al exponerse al aire. Aunque las galletas afectadas siguen siendo seguras para consumir, pierden textura y sabor. La solución radica en un empaquetado adecuado que elimine las bolsas de aire y use materiales de calidad. Así, congelar galletas será sencillo y efectivo [fuente: Frigorífico Experto].
- Asegúrate de que las galletas estén completamente frías antes de congelarlas. De lo contrario, el vapor de agua se condensará en la superficie, dejando las galletas empapadas al descongelar.
- Usa un recipiente de plástico hermético. Esto impide la entrada de aire y protege contra roturas durante el almacenamiento.
- Coloca una capa de galletas en el fondo del recipiente, cubre con papel encerado, añade otra capa y repite hasta llenarlo [fuente: Keller].
- Cubre la superficie con film plástico transparente antes de colocar la tapa.
- Etiqueta el recipiente con el tipo de galleta y la fecha de congelación. Pueden durar de 6 a 12 meses en el congelador [fuente: Keller].
- Introduce el recipiente en una bolsa de plástico grande y sella herméticamente.
Descongela las galletas completamente a temperatura ambiente antes de servir. ¡Nadie notará que estuvieron congeladas [fuente: Raegal]!