Podríamos despedirnos de los plátanos Cavendish si el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense (Foc) llega a las plantaciones de América Latina y el Caribe. Los plátanos son una pasión global. El estadounidense promedio consume más de 28 libras (13 kg) al año, superando a cualquier otra fruta [fuente: Zelenko]. Esta dependencia hace más alarmante el posible "apocalipsis bananero".
A diferencia de los rumores zombis, esta amenaza es real para la variedad Cavendish, la más común en supermercados.
Originado en Asia y Australia, y detectado en África y Oriente Medio en 2013, este patógeno amenaza América Latina y el Caribe, origen del 80% de las exportaciones mundiales [fuente: Butler].
Conocida como cepa Tropical Race 4 (TR4) o enfermedad de Panamá, esta hongos incurable infiltra el tallo, bloquea el agua y causa marchitamiento y quemaduras solares letales en las plantaciones.
Se propaga fácilmente por esporas en ropa, zapatos, agua o suelo, persistiendo décadas una vez infectado [fuente: Zelenko].
Los Cavendish son vulnerables: la Tropical Race 1 eliminó al 'Big Mike' hace 70 años, relegándolo a un nicho.
Hay esperanza: avance lento permite destrucción de plantas afectadas; mutaciones confieren resistencia parcial y se desarrollan híbridos resistentes [fuente: Butler]. Si falla, otras variedades resistentes podrían reemplazarlos.