China prohibió la exportación de fruta del monje en 2004, por lo que es raro encontrar la fruta fresca fuera del país. Sin embargo, su extracto edulcorante goza de gran popularidad mundial. Desde el exterior, la fruta del monje parece un pequeño melón marrón, no más grande que una manzana. En su interior, alberga uno de los mejores endulzantes naturales: un extracto con cero calorías, cero sodio y cero grasa, hasta 500 veces más dulce que el azúcar.
Originaria del sur de China y el norte de Tailandia, esta fruta de la familia de las calabazas se ha utilizado tradicionalmente en China para tratar diversas afecciones. En 1995, Procter & Gamble patentó una técnica para producir su edulcorante a escala comercial.
El camino hacia la fama internacional no ha sido sencillo para la fruta del monje, conocida como luó hàn guǒ en chino mandarín. China, principal productor, restringió en 2004 la extracción de semillas y material genético, según la firma de inteligencia de mercados Beroe. Esto asegura su ventaja competitiva, impidiendo el acceso a la fruta fresca fuera del país, aunque su extracto está ampliamente disponible.
De hecho, el extracto es su forma más común: se encuentra en grandes cadenas como Walmart, plataformas como Amazon, y en productos como el yogur Chobani o el café Starbucks Double Shot.
¿Cómo se convirtió esta calabaza en una estrella de los edulcorantes? Su historia se remonta a las montañas del sur de China.
Breve historia de la fruta del monje
En el siglo XIII, monjes budistas de Guilin, en el sur de China, descubrieron el luo han guo. Este entorno, con montañas escarpadas, luz solar óptima y humedad del 60-80%, es ideal para su cultivo. Los monjes creían que prolongaba la vida, y en China aún se valora por sus beneficios saludables.
"En los hogares chinos, se usa con fines medicinales", explica por email Ruixi Hu, fundadora de Lost Plate Food Tours, quien creció en Chengdu y guía tours gastronómicos. "Alivia la tos, la sequedad bucal, úlceras y estreñimiento, síntomas 'calientes' en la medicina tradicional china, que 'refresca' con su té".
Aunque sirve como edulcorante, no es un simple reemplazo del azúcar. "Tiene un sabor único: dulce con notas terrosas", añade Hu.
Este perfil se combina con beneficios como cero calorías, cero carbohidratos, bajo índice glucémico y reducción del estrés oxidativo (desequilibrio entre radicales libres y antioxidantes, según Medical News Today). La FDA lo considera "generalmente seguro" (GRAS), sin efectos adversos conocidos, aunque se necesitan más estudios (Healthline).
Estos atributos impulsan su uso en edulcorantes naturales, gránulos, polvos y líquidos.
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Por las regulaciones chinas, fuera del país solo está disponible como extracto. Incluso en China, rara vez se consume fresca: "No la comemos, solo la bebemos", dice Hu. "En el sur, a veces se cocina, pero no es común".
Se vende seca, como pasas. Para té, se rompe y se infusiona en agua caliente, remedio tradicional para la tos.
También sustituye al azúcar en aderezos, brownies o repostería. Es estable al calor, pero su sabor único requiere experimentar para recetas perfectas.