Restringir la ingesta calórica, aunque desafiante, ofrece beneficios significativos para la salud, según un estudio publicado en 2018 en la revista Cell Metabolism. Además de la pérdida de peso, esta práctica puede proteger contra enfermedades asociadas al envejecimiento como el Alzheimer y el Parkinson, al tiempo que retrasa el proceso de envejecimiento.
El estudio CALERIE (Evaluación integral de los efectos a largo plazo de la reducción del consumo energético) fue pionero en analizar los impactos metabólicos de reducir las calorías. En su segunda fase, se registraron resultados en 53 participantes sanos durante dos años.
Los hallazgos revelan que una reducción del 15% en la ingesta calórica diaria disminuye el estrés oxidativo, factor clave en enfermedades neurológicas como Alzheimer y Parkinson, así como en cáncer y diabetes. Los participantes perdieron un promedio de 9 kg (20 libras) sin dietas estrictas, sin reportar efectos adversos como anemia o irregularidades menstruales. Al contrario, experimentaron mejoras en el estado de ánimo y la calidad de vida.
Lograr un 15% menos no implica saltarse comidas. Por ejemplo, de 2.500 calorías diarias (promedio para hombres adultos sanos), se pasaría a 2.125; de 2.000, a 1.700; o de 1.700, a 1.445. Es factible y sostenible.
Sin embargo, el estudio se limitó a 53 adultos sanos no obesos de 21-50 años, por lo que se necesitan investigaciones más amplias. Reducir calorías para bajar de peso no es novedad, pero estos datos respaldan su eficacia sin hambrunas. Consulta siempre a tu médico antes de cambios alimentarios drásticos.
Descubre en el video intercambios simples de almuerzo para reducir calorías de forma efectiva.