Los admiradores de Chris Pratt recordarán que el actor compartió su experiencia con el Ayuno de Daniel a principios de año. "Son 21 días de oración y ayuno", explicó en una historia de Instagram, aunque esto solo roza la superficie de este plan alimenticio espiritual.
Como indica su nombre, el Ayuno de Daniel se inspira en el Libro de Daniel del Antiguo Testamento de la Biblia, donde Daniel se abstuvo de "ningún manjar delicioso, ni carne, ni vino... nada más que verduras para comer y agua para beber". Al igual que otros ayunos religiosos, busca enfocar la atención en la espiritualidad por encima de las indulgencias mundanas.
Aunque se denomina "ayuno", no suprime todos los alimentos, limita calorías ni restringe horarios de comidas. Se trata de una dieta vegana con reglas adicionales. "Los seguidores eliminan productos animales, cafeína y alcohol, centrándose en alimentos vegetales como frutas, verduras, granos integrales, legumbres, nueces y semillas", explica Susan Gregory, autora de The Daniel Fast for Weight Loss: Un enfoque bíblico para perder peso y no recuperarlo ($13.08, Amazon), en su sitio web.
La regla más estricta es beber solo agua; tés herbales y edulcorantes como la miel se consideran demasiado "preciosos" para la conexión espiritual. Aun así, no implica hambre: "Es apropiado tres comidas moderadas y dos refrigerios pequeños", indica Gregory. Permite pausas, como cuando visitó a su hijo: disfrutó una comida y café, retomando al día siguiente. "Fue lo más amoroso".
Un estudio de 2010 respalda sus beneficios: participantes en 21 días mejoraron factores de riesgo para enfermedades metabólicas y cardiovasculares, pese a las dificultades iniciales.
Si buscas mayor salud y conexión espiritual, el Ayuno de Daniel es ideal. Consulta siempre a tu médico antes de cambios drásticos en la dieta. Esta opción basada en plantas suele recibir aprobación profesional.