
La pasteurización y la homogeneización son procesos esenciales en la industria láctea que garantizan la seguridad alimentaria sin comprometer el sabor ni los nutrientes. Louis Pasteur descubrió la pasteurización a mediados del siglo XIX, revolucionando la conservación de alimentos.
Pasteurización: Este método es un equilibrio perfecto entre seguridad y calidad. A diferencia de la esterilización por ebullición, que elimina todas las bacterias pero altera el sabor y nutrientes, la pasteurización calienta el producto a temperaturas específicas para eliminar patógenos dañinos y desactivar enzimas, preservando al máximo el sabor original. Para la leche, se aplica a 62,8 °C (145 °F) durante 30 minutos o a 72,8 °C (163 °F) durante 15 segundos (método HTST).
Pasteurización a ultra alta temperatura (UHT): Este proceso esteriliza completamente la leche, elevándola a unos 141 °C (285 °F) durante 1-2 segundos. Así se obtienen las leche en tetrapak que duran meses sin refrigeración en el supermercado.
Homogeneización: Desarrollada más recientemente, evita la separación de la crema en la leche fresca. Al presurizar la leche a través de válvulas diminutas, se rompen los glóbulos de grasa en partículas microscópicas que quedan suspendidas uniformemente, logrando una textura consistente en leches como la del 2%.
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