Los expertos en dieta cetogénica coinciden en que es común experimentar efectos secundarios durante la transición metabólica hacia la quema de grasas. Aquí van soluciones simples y efectivas para problemas habituales.
¿Te sientes lento? Prepara una bebida con electrolitos.
Alrededor del 75% de las mujeres en dietas bajas en carbohidratos sufren dolores de cabeza, confusión mental o fatiga, conocida como 'gripe keto'. “Al iniciar una dieta cetogénica, se elimina el exceso de agua y sodio en las primeras semanas”, explica Marc Bubbs, ND, experto en keto. “La caída de sodio y potasio provoca cansancio y lentitud”.
Solución sencilla: Bebe una bebida rica en electrolitos durante el día para prevenir y aliviar la gripe keto. Para un día completo: en una jarra grande, mezcla 6 tazas de agua, 1/2 cucharadita de sal marina del Himalaya, jugo de un limón, 2 cucharaditas de citrato de magnesio en polvo (como Natural Vitality Natural Calm, $19.99 en Amazon) y stevia líquida al gusto.
¿Estreñimiento? Toma un baño de sales de Epsom.
Cualquier cambio drástico en la dieta puede alterar el intestino, y los alimentos keto suelen ser bajos en fibra, lo que causa estreñimiento con frecuencia.
Solución sencilla: Sumérgete en un baño relajante de sales de Epsom, que aporta magnesio a través de la piel para combatir el estreñimiento. Este mineral atrae agua a las heces, ablandándolas, según Mira Calton, experta en nutrición y coautora de The Micronutrient Miracle ($11.39 en Amazon). También puedes suplementar con 350 mg de citrato de magnesio, disponible en farmacias.
¿Olor corporal fuerte? Prueba probióticos.
Muchas mujeres nuevas en keto notan olores corporales o vaginales intensos, debidos a cambios en el equilibrio ácido-alcalino, explica la obstetra Laura Corio, MD, autora de El cambio antes del cambio ($18 en Amazon). “Al consumir alimentos ácidos como carnes y quesos, y pocas verduras alcalinizantes, el cuerpo se acidifica. Además, la dieta estricta altera el equilibrio bacteriano vaginal, causando mal olor”.
Solución sencilla: El olor suele mejorar al adaptarte, pero si persiste, toma probióticos orales dos veces al día, recomienda la Dra. Corio.