
Las nueces se reconocen ampliamente como parte de una dieta saludable gracias a sus grasas beneficiosas, que apoyan la función cerebral y la salud cardiovascular. Un fruto seco particularmente destacado son las nueces de macadamia, que ayudan a combatir afecciones como la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer.
Conocidas por su uso en repostería, las nueces de macadamia son un refrigerio nutritivo por sí solas. Originarias de cuatro especies de árboles nativos de Australia, hoy se cultivan comercialmente en lugares como Hawái.
Contienen más grasa que las almendras o nueces —alrededor de 21 gramos por onza—, pero también aportan proteínas, fibra, tiamina, manganeso y cobre. Su bajo índice glucémico las hace ideales para personas con problemas de control glucémico.
Los ácidos grasos monoinsaturados (MUFA), predominantes en las macadamias, son clave para manejar el síndrome metabólico y la diabetes, que incluyen hiperglucemia, hipertensión, bajo colesterol HDL, triglicéridos elevados y grasa abdominal. Una revisión de estudios mostró que dietas ricas en MUFA reducen significativamente estos riesgos. Otro ensayo en pacientes con diabetes tipo 2 indicó que frutos secos como las macadamias mejoran el control glucémico.
En salud cardíaca, las macadamias reducen colesterol y triglicéridos. Un estudio en personas con hipercolesterolemia halló menores riesgos coronarios tras cuatro semanas de consumo. Otra revisión confirmó descensos en colesterol total, LDL y triglicéridos. En animales, 12 semanas de macadamias redujeron el tamaño de adipocitos, ayudando a perder grasa y proteger el corazón.
Respecto al cáncer, caracterizado por proliferación celular anormal, las macadamias son ricas en flavonoides antioxidantes y tocotrienoles (vitamina E) con propiedades anticancerígenas demostradas.