Trabajar como auxiliar de vuelo es un desafío constante. Las tripulaciones de cabina enfrentan horarios extenuantes, dificultades para mantener relaciones personales y un trato a veces deshumanizante. Entre estos retos, hay un gesto cotidiano de los pasajeros que genera una frustración inesperada: pedir Coca-Cola Light durante el servicio de bebidas.
Una azafata que escribe bajo el pseudónimo de Jet lo reveló en su blog. Según ella, el CO2 de esta bebida genera una espuma excesiva en la cabina presurizada del avión, complicando su vertido.
Jet explica: "La cabina no está presurizada al nivel del mar, sino equivalente a 2.100-2.400 metros de altitud. Esto provoca que algunos pasajeros se sientan mareados o que el alcohol les afecte el doble que en tierra".
"Los refrescos generan mucha más espuma al verterlos de la lata, y la Coca-Cola Light es la peor", añade. "Debo esperar a que baje la espuma para continuar. Si tres pasajeros la piden, sirvo otras bebidas primero y regreso después".
"Servir Coca-Cola Light ralentiza el servicio de bar, y en vuelos cortos, cada segundo cuenta", concluye.
¿Quién imaginaría que tu refresco favorito causa tanto estrés a la tripulación?
Escrito por Holly Royce. Para más información, visita nuestro sitio hermano Ahora para amar.