Servir champán en copas estriadas concentra los aromas y potencia el flujo de burbujas. Ver más fotos de vino.
Cuando se celebra un evento especial, el champán es la elección predilecta para brindar. Aunque se puede usar vino, cerveza o cócteles, las burbujas del champán elevan la ocasión. Aunque muchos llaman "champán" a cualquier vino espumoso, el auténtico proviene de la región de Champagne en Francia, famosa por su clima único, suelos excepcionales y estrictas normas de producción que aseguran una calidad inigualable. Dada su delicadeza, requiere un servicio cuidadoso, más allá de vasos de plástico o jarras de cerveza.
La temperatura ideal
Servir el champán a la temperatura correcta es esencial. Generalmente, se recomienda entre 4 y 9 °C (39-48 °F). Los champanes no añejos y más dulces van mejor por el extremo inferior, mientras que un champán fino debe estar entre 6 y 7 °C (43-46 °F). Un frigorífico de vinos ofrece precisión, pero 2 horas en un frigorífico convencional bastan. Para enfriado rápido, usa un cubeta con mitad hielo y mitad agua durante 30 minutos. Mantén siempre la botella tapada hasta servir.
La copa adecuada: la flauta
Evita jarras de cerveza o vasos de plástico. Opta por flautas altas y delgadas: su diseño largo concentra los aromas y favorece las burbujas, clave en los vinos espumosos. Aunque frágiles, son ideales para brindis breves. Si no tienes flautas, usa copas de vino en forma de tulipán. Las copas deben estar a temperatura ambiente, aunque el champán se sirva frío.
El vertido preciso
Descorchona lejos de invitados y copas. Vierte primero un poco en el fondo para calmar las burbujas, luego llena hasta dos tercios con un chorro constante y suave, evitando desbordes.
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