¿Creías que España se limitaba a Rioja y Jerez? Piensa de nuevo. El gigante dormido del vino europeo se ha despertado con una revolución vitivinícola impresionante.
Tradicionalmente, los vinos españoles se caracterizaban por un uso excesivo de roble. Hoy, los productores priorizan los sabores frutales frescos con menos crianza en barrica, resultando en vinos de mayor calidad y equilibrio.
En la última década, España ha experimentado avances extraordinarios en enología. Rioja compite con nuevos aspirantes en tintos excepcionales, y sus blancos han evolucionado hasta ser irreconocibles en su excelencia.
La uva Tempranillo, con sus aromas a bayas y riqueza, domina los tintos de Rioja, Ribera del Duero, Toro y Cigales. En Cataluña, Garnacha y Cariñena de viñedos viejos se fusionan con Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot para creaciones impactantes. Priorat es la denominación estrella, seguida de cerca por Montsant.
En el noroeste, los tintos del Bierzo con mencía (pariente del Syrah) sorprenden. Al sur, disfruta los jugosos tintos jóvenes de La Mancha o los robustos de Jumilla con Monastrell (Mourvèdre francés). Los blancos también brillan: Albariño fragante de Rías Baixas, y Sauvignons y Verdejos vigorosos de Rueda. No olvides el jerez (ver vinos generosos).
Dato clave
España posee la mayor superficie vitivinícola del mundo, superando a cualquier otro país.
P:
¿Un vino español menos conocido y difícil de pronunciar?
R:
¿Qué tal el Getariako Txakolina, de las cercanías de Bilbao?