¡No te limites a tallar tus calabazas; cómetelas también! Descubre más fotos de calabazas. Ha llegado el otoño y los campos de calabazas rebosan de vida. Eso significa que, además de tallar figuras espeluznantes, es hora de explorar deliciosas recetas con calabaza. Sopas, salsas y pasteles son solo el principio. Aunque las latas de puré son prácticas, nada supera el sabor de un puré fresco hecho desde cero con calabazas recién cosechadas. Una vez lo pruebes, difícilmente volverás a las conservas en lata.
Al comprar tu calabaza, elige variedades para cocinar, no para tallar. Las de tallar tienen exceso de humedad y poco sabor, mientras que las de cocina ofrecen pulpa densa y dulce. Son más pequeñas y fáciles de manejar. Busca tipos como Baby Pam o Small Sugar, cultivados específicamente para este fin.
Si has cocinado calabaza moscada o espagueti, ya conoces el paso clave: hornear para ablandar la pulpa. Corta las calabazas pequeñas por la mitad o las grandes en cuartos. Colócalas en una bandeja y hornéalas a 200 °C durante 30 minutos, hasta que la carne esté tierna. Retira semillas, fibras y restos pegajosos (más fácil cuando está suave). Corta de nuevo por la mitad, colócalas boca abajo en la bandeja y hornea otros 30 minutos. Prueba con un tenedor: si penetra fácilmente la cáscara, está lista. Deja enfriar, raspa la pulpa, desecha la piel y procesa hasta obtener una textura espesa pero fluida. Cuela para eliminar exceso de líquido. ¡Listo tu puré casero perfecto!