¡Un plátano mediano contiene hasta 57 gramos de almidón! Imagina un día estresante en el trabajo, anhelando un plato reconfortante como papas fritas, pan con salsa o pasta. Ahora, sorprende saber que frutas como el plátano, manzanas o uvas también aportan almidón. Muchas frutas lo contienen, gracias a procesos naturales de las plantas.
¿Por qué las frutas tienen almidón? Todo radica en la biología vegetal. Las plantas generan glucosa mediante la fotosíntesis, convirtiendo la luz solar en energía. Parte se usa inmediatamente y el resto se almacena como polisacáridos, cadenas de carbohidratos metabolizables para crecimiento y funciones vitales. El almidón se divide en dos tipos: insoluble y soluble.
El almidón insoluble, o amilopectina, actúa como reserva energética a largo plazo. Sus moléculas grandes lo hacen difícil de acceder rápidamente, similar a un depósito a plazo fijo. En cambio, el almidón soluble (amilosa), con moléculas más pequeñas, se moviliza fácilmente entre células, como "dinero en efectivo" para energía inmediata.
Entre las frutas ricas en almidón insoluble destaca el plátano, similar al banano pero más alargado y con mayor contenido. Originario de África, Asia, el Caribe y América Latina, se cocina al horno, hervido, asado, frito o al vapor. Un plátano mediano aporta más de 57 gramos de almidón, frente a los 12 gramos de un banano. Porciones de ciruelas pasas o higos suman 4 gramos, y las pasas, 2 gramos. Así, el almidón es común, aunque no siempre abundante, en muchas frutas [fuentes: Food, Self].