Un mal Chenin Blanc resulta verdaderamente decepcionante, pero un gran Chenin Blanc es sublime y puede envejecer durante años, incluso décadas.
Imagina una uva que combina la fruta exuberante de la Chardonnay con la frescura vibrante de Sauvignon Blanc o Riesling. Esto es lo que ofrece el Chenin Blanc en sus mejores expresiones, aunque históricamente ha sido esporádico. Gracias a técnicas de vinificación limpias en Francia y un renovado interés global, esta variedad está resurgiendo con fuerza.
Los vinos insípidos, excesivamente sulfurados y ultráácidos que alejaron a muchos del Chenin Blanc están desapareciendo. En su lugar, emergen creaciones excepcionales: secas, semisecas, dulces e incluso espumosas, con sabores intensos a miel, manzana verde y limón, respaldados por una acidez vibrante.
En el Loira francés, regiones como Vouvray, Savennières, Anjou y Coteaux du Layon producen joyas envejecidas que destacan por su equilibrio. Sudáfrica, con extensas plantaciones, ofrece versiones accesibles y frescas, así como vinos ambiciosos con notas de nueces, pera y manzana, a veces realzados por roble. Excelentes ejemplos también provienen de Australia Occidental y la Isla Norte de Nueva Zelanda.
Dato clave
Chenin Blanc es la uva más plantada en Sudáfrica, representando casi el 25% del total de viñedos.
P:
¿El Chenin Blanc espumoso solo se produce en el Loira?
R:
No. También se emplea en los vinos espumosos de Limoux, en el sur de Francia.