En tiempos de preocupación por el coronavirus (COVID-19), muchos priorizamos el fortalecimiento del sistema inmunológico mediante una alimentación adecuada. Los expertos destacan el microbioma intestinal como clave para la inmunidad, ya que los probióticos intestinales bloquean bacterias nocivas antes de que accedan al torrente sanguíneo. Por ello, el kéfir emerge como un superalimento excepcional: rico en probióticos, favorece la salud intestinal y ofrece múltiples beneficios.
¿Qué es el kéfir?
El kéfir es una bebida fermentada tradicional, generalmente elaborada con leche de vaca. Se obtiene fermentando 'granos' de kéfir en leche, resultando en un producto similar al yogur, pero más líquido y con un ligero toque ácido.
Es ideal para intolerantes a la lactosa, pues la fermentación transforma la lactosa en ácido láctico, más fácil de digerir. Originario del Este de Europa y suroeste de Asia, su nombre deriva del turco 'keyif', que significa 'sentirse bien'.
Existen opciones no lácteas como kéfir de leche de cabra, coco o arroz para veganos o alérgicos.
Beneficios para la salud del kéfir
Reconocido por expertos como un superalimento nutritivo y bajo en calorías, el kéfir de leche de vaca aporta proteínas, calcio, fósforo, vitaminas B, riboflavina, magnesio y probióticos. Estudios respaldan sus efectos en la salud intestinal, inmunidad y ósea.
Supera al yogur en probióticos, con hasta 61 cepas de bacterias y levaduras, promoviendo una microbiota diversa que combate patógenos.
Cepas como Lactobacillus kefiri, exclusiva del kéfir, protegen contra E. coli y salmonela. Investigaciones sugieren beneficios contra células cancerosas, asma y alergias.
Para la salud ósea, su calcio y vitamina K2 (en versiones enteras) mejoran la densidad mineral, especialmente en mujeres posmenopáusicas, reduciendo riesgos de osteoporosis.
Incorpora kéfir en batidos, pudín de chía o bébelo solo. Disponible en supermercados y tiendas especializadas en la sección láctea.