Los postres excepcionales no requieren complicaciones para impresionar. Este crumble de arándanos destaca el sabor natural de la fruta bajo un crujiente topping de avena y nueces. Ideal para dietas especiales, es naturalmente sin gluten y se puede adaptar sin lácteos sustituyendo la mantequilla por aceite de coco o omitiéndola. Nota: Usa un procesador de alimentos para convertir la avena en hojuelas de acero en harina de avena.
Resumen de la receta
Preparación: 15 minutos | Total: 1 hora | Rendimiento: 8 porciones

Ingredientes
- 1 taza de avena en hojuelas de acero
- 1 taza de azúcar morena clara
- 1 taza de nueces picadas
- 1½ cucharaditas de polvo de hornear
- 2 huevos grandes
- ½ cucharadita de pimienta de Jamaica molida
- ¼ cucharadita de sal kosher
- 3½ tazas de arándanos frescos
- ⅓ taza de azúcar granulada
- 2 cucharaditas de ralladura de limón más 1 cucharada de jugo fresco (de 1 limón)
- 3 cucharadas de maicena
- ½ cucharadita de extracto puro de vainilla
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal, derretida
Instrucciones
- Paso 1: Precalienta el horno a 350°F (175°C). Procesa la avena en hojuelas de acero en un procesador de alimentos hasta obtener una textura similar a harina, unos 7 minutos. En un tazón, combina la harina de avena con el azúcar morena, nueces, polvo de hornear, huevos, pimienta de Jamaica y sal. Mezcla bien.
- Paso 2: En otro tazón, mezcla los arándanos, azúcar granulada, ralladura y jugo de limón, maicena y vainilla. Vierte en un molde para hornear de 20x20 cm engrasado. Cubre con la mezcla de avena, rocía con mantequilla derretida y hornea hasta que esté dorado, 40-45 minutos.