Estas exquisitas galletas shortbread de mantequilla con almendras y azúcar moreno son un clásico irresistible de temporada. Perfectas para disfrutar con té o chocolate caliente casero, ofrecen un sabor rico y una textura crujiente inolvidable.
El Shortbread: Una Galleta Clásica e Icónica
El shortbread es una galleta tradicional en las celebraciones de Acción de Gracias y Navidad. Se regala en canastas festivas y adorna bandejas de postres. Su intenso sabor a mantequilla y textura tierna y desmenuzable lo convierten en el cierre ideal para cualquier comida navideña. Esta versión con almendras y azúcar moreno añade un toque crujiente perfecto para mojar en bebidas calientes tras un día frío.
El término "shortbread" proviene de la antigua palabra "short", que describe su textura friable y desmenuzable. Tradicionalmente, panaderos escoceses la llamaron así para distinguirla y, según la leyenda, evitar impuestos sobre galletas.
Receta de Galletas Shortbread de Mantequilla con Azúcar Moreno y Almendras
Ingredientes
- 1/2 libra de azúcar en polvo, tamizada
- 5 onzas de azúcar moreno
- 1 1/4 libra de mantequilla (una libra más una barra)
- 3 huevos enteros
- 1/4 cucharadita de extracto de vainilla
- 2 1/4 libras de harina de pan, tamizada
- 1/2 cucharadita de sal
- 2 1/2 libras de almendras en rebanadas
Instrucciones
- Bate ligeramente la mantequilla con el azúcar en polvo y el azúcar moreno hasta obtener una mezcla cremosa.
- Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición.
- Agrega el extracto de vainilla y luego la harina de pan tamizada.
- Mezcla hasta que la harina se integre completamente.
- Apaga la batidora e incorpora las almendras con las manos.
- Forma la masa en rectángulos largos de aproximadamente 1/2 pulgada de grosor.
- Refrigera durante al menos 4 horas antes de hornear.
- Corta en galletas rectangulares y hornea a 350°F (175°C) hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
Para un toque extra de indulgencia, derrite 2 tazas de chocolate agridulce de calidad (como Valrhona) en baño maría hasta que quede suave. Sumerge las galletas hasta la mitad y déjalas enfriar sobre papel pergamino. Opcionalmente, cubre con ganache rápida para mayor decadencia.