Organiza una fiesta inolvidable con tu propia pizza de pepperoni casera. Esta receta experta te guía paso a paso para lograr una pizza crujiente y sabrosa.
Ingredientes clave para una pizza perfecta
La pizza se compone de tres elementos esenciales: la masa (corteza), la salsa y los toppings. Cada uno contribuye a un resultado equilibrado y delicioso. Utiliza ingredientes frescos para maximizar el sabor.
Preparación de la masa casera con patata
Para una corteza gruesa y resistente, preparamos una masa inspirada en la focaccia de patata. Puedes comprar masa prefabricada, pero la casera ofrece mejores resultados. Ingredientes (para 2 pizzas de 30 cm):
- 42 g de levadura fresca
- 400 ml de agua
- 450 g de puré de patata (hornea 1 patata grande, enfría y tritura)
- 14 g de sal
- 1,13 kg de harina de fuerza (aprox., ajusta según textura)
Instrucciones para la masa
- Disuelve la levadura en el agua tibia.
- Añade el puré de patata y la mitad de la harina. Mezcla bien.
- Incorpora la sal y el resto de la harina gradualmente hasta obtener una masa suave y elástica.
- Amasa sobre una superficie enharinada durante 9 minutos hasta que esté lisa.
- Cubre y deja reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (1-2 horas). Usa un bol engrasado cubierto con film o una toalla húmeda.
- Desgasifica, divide en 2 porciones iguales.
- Estira cada una en un disco de 30 cm de diámetro.
- Pincela con aceite de oliva.
Preparación de la salsa
Usa una salsa de tomate suave y ligeramente dulce, ideal para pizza. Licúa salsa marinara o de tomate en lata hasta que quede homogénea. Añade una pizca de azúcar si es necesario. Prepara con antelación para fiestas.
Montaje y horneado de la pizza de pepperoni
Extiende la salsa sobre la masa. Cubre con queso mozzarella rallado (200-250 g por pizza), pepperoni en rodajas y toppings al gusto (cebolla, pimientos, anchoas opcionales). Para mejores resultados, usa una piedra para horno o horno de leña; de lo contrario, una bandeja de horno funciona bien.
Hornea a 190-200°C durante 10-15 minutos, hasta que el queso burbujee y dore, y la corteza esté crujiente.
¡Sirve caliente con cerveza fría y disfruta!