El primer queso en tiras fue creado por Frank Baker, de Baker Cheese, una empresa familiar de Wisconsin.
El queso en tiras, también conocido como queso de hebra o cuerdas de queso, es una auténtica delicia. Pero, ¿qué lo hace tan fibroso? Descubre su fascinante proceso de elaboración.
La buena noticia es que el queso en tiras es 100% queso mozzarella, elaborado con ingredientes naturales: leche, cultivos y cuajo, una enzima que transforma la leche en cuajada espesa. (Aunque los puristas prefieren la leche de búfalos de Italia, aquí nos centramos en el método práctico).
En la fabricación de mozzarella, la cuajada se calienta a 60 °C (140 °F). A esta temperatura, las proteínas de la leche se alinean, haciendo el queso elástico. Normalmente, se moldea en bolas frescas, pero para el queso en tiras...
Aquí viene la magia: en lugar de formar bolas, la cuajada se corta en tiras y se estira repetidamente. Frank Baker, quesero de Wisconsin, pionero en 1976, perfeccionó esta técnica.
A diferencia de la mozzarella fresca, que se conserva en agua o salmuera, el queso en tiras usa leche de baja humedad y se seca, logrando su textura única. La fresca tiene más sabor, pero menor conservación y no derrite tan bien.
Solo la mozzarella tiene las propiedades fibrosas ideales. Otros "palitos de queso" como el cheddar son procesados, no auténticos.
En resumen, el queso en tiras es mozzarella súper estirada. Perfecto para loncheras sin culpas. (Las rebanadas naranjas procesadas son otro tema).
Publicado originalmente: 12 de agosto de 2019