El jengibre es conocido por aliviar náuseas y malestares estomacales. También combate resfriados en infusiones como la sidra de fuego o energiza en switchel. Sin embargo, una simple taza de té de jengibre aprovecha al máximo sus beneficios antiinflamatorios y antioxidantes.
Con solo jengibre fresco y agua, esta receta es fácil de preparar y puede apoyar la pérdida de peso. Un estudio publicado en el Journal of Metabolism mostró que el jengibre reduce la sensación de hambre, facilitando el control de peso. En 2014, el Journal of the Science of Food and Agriculture confirmó que suprime la obesidad inducida por dietas altas en grasas, posicionándolo como una opción prometedora.
Preparación: Lava un trozo de jengibre fresco. Ralla media cucharadita o córtalo finamente. Hierve agua en tetera, olla o microondas. Añade el jengibre y deja reposar 10 minutos. Cuela y desecha los restos. Sirve caliente, frío del refrigerador o con hielo.
Si el sabor es intenso, agrega limón fresco o miel, que no reduce sus efectos y añade beneficios como elevar el colesterol bueno.
Modera el consumo: Healthline recomienda no exceder 4 gramos diarios. Consulta a tu médico antes de aumentar la ingesta.